Más allá del amanecer
Mi corazón estaba roto,
mi mente, extraviada,
mas incontables sueños en mí deseaban quedarse.
Un día
mi corazón estaba roto,
mi mente, extraviada,
mis más incontables sueños en mi deseaban quedarse;
Volví los ojos hacia mi alma una vez más,
y canté una triste canción de tiempos pasados.
Mi temblorosa voz se perdió en vientos crueles,
que barrieron la inmensidad de mi mente.
Del caos brotó mi pura intención,
con ramas tiernas bañadas en rocío.
Y suaves rosas florecieron, brillantes como fuego,
susurrando dulcemente, pronunciando mi nombre.
Ahora respiro la fragancia del deleite,
alimentando mi alma con la luz del alba eterna.
Las voces antiguas murmuran: “No te detengas—
avanza, dulce Rose, tu corazón hallará la paz.”
El viejo sol bendice tus pasos nacientes,
paso tras paso hacia lo que debe ser.
El futuro espera—sus puertas abiertas—
para los sueños juveniles que en tu pecho viven.
Ya no más dudas, ni cadenas de tristeza,
nunca más detenerte a mitad del camino,
sino florecer, dulce Rosa, entre el gozo y la pena.
by Rose
26.10.2025
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